Las vacunas mas comunes

Hay 5 enfermedades importantes y contra las que sí hay armas para prevenirlas. Estas son: la leucemia felina, la rinotraqueitis infecciosa felina, el calicivirus felino, la panleucopenia felina y la peritonitis infecciosa felina.

Existen vacunas para todas ellas. Algunas se presentan de forma combinada, como la Trivalente felina, que suele asociar la panleucopenia, la rinotraquetis y el calicivirus; y otras, individual, como la vacuna del PIF (peritonitis). De ésta en el mercado también hay una presentación pentavalente. Cada veterinario empleará la vacuna que él crea más adecuada para cada paciente. Por lo común, los gatos se empiezan a vacunar hacia los dos meses de vida. Se revacunan al cabo de un mes y, después, de forma preventiva una vez al año durante el resto de la vida del animal. En el caso de que el gatito provenga de algún refugio o haya sido recogido de la calle, sería muy recomendable hacerle un control serológico. Se hace a partir de una pequeña muestra de sangre y sirve para asegurarnos de que no tenga ninguna enfermedad contagiosa y mortal entre gatos, como puede ser la leucemia o la inmunodeficiencia felina. Si sólo hace uno o dos días que tenés el gatito en casa, primero se suele controlar el tema de los parásitos (internos o externos) y después de ver que todo está en orden se pasará a la vacunación de los mismos. Recordá que las vacunas se ponen para que el organismo cree unas defensas específicas contra ciertas enfermedades, y que para ello el organismo debe estar en plena forma y no estar cometiendo otro problema en ese mismo momento, con lo que en vez de un beneficio, en ese caso, conseguirás un perjuicio para el animal. Tené en cuenta que el día siguiente de la vacuna, el minino puede estar un poco más abatido de lo normal. Por lo general, en poco tiempo recuperan las ganas de jugar otra vez y vuelven a ser esos pequeños traviesos que corren por todas partes.