Los gatos tiene un solo origen

Los muy recientes estudios sobre el ADN de las dos especies de gatos silvestres, el europeo y el norte - africano han confirmado que existen diferencias genéticas significativas entre ambas especies. Son diferencias que implican que ha existido una separación entre ellas de varias centenas de miles de años, como mínimo.Europeo

Con los análisis del genoma del gato silvestre norte- africano (Felis lybica) y los de varias razas de gato doméstico (Felis catus) se llega a aseverar que son de la misma especie. Ambos grupos de análisis presentan prácticamente unas mismas "huellas genéticas", idénticas en ambas. Al ser una misma especie, el gato doméstico forma una variedad o subespecie, de aquí la propuesta de llamarla Felis lybica catus.

Otros estudios han revelado que diferentes variedades de gato montés europeo (Felis silvestris) son variaciones aisladas de la misma especie. Una de las subespecies es la ibérica.

A parte de las precedentes confirmaciones genéticas, existen otras formas de llegar a la conclusión de que los gatos domésticos tienen como ancestros directos a los norte- africanos. Sólo por razonamientos lógicos.

Haciendo comparaciones con los diversos gatos silvestres, y la relación con las grandes civilizaciones neolíticas, que son las que iniciaron ya la historia y, por lo tanto, son datos conocidos, e incluso comparando las especies por su etología y por otras deducciones que se expresan a continuación, se cree que pueden confirmarse el origen único del gato doméstico y que ocurrió, por primera vez, en el antiguo Egipto.

Argumentaciones

La única especie de gatos silvestres, de tamaño pequeño, de las 26 o 27 especies actuales que es afín de las personas incluso con ejemplares recogidos de adultos, es la norte- africana (Felis lybica).

Las demás especies, "supersilvestres", desconfiadas, esquivas, como la mayoría de animales predadores, incluido el ancestro del perro, solo aceptan la convivencia con las personas cuando la opción ha sido con cachorros antes del "imprinting", exclusivamente. Son animales que jamáspueden ser domesticados de adultos.

Los gatos de las especies Felis lybica son los únicos que en la actualidad mantienen una relación simbiótica con personas. Los gatos debieron pasar miles de años en parecida situación en la prehistoria de los egipcios, antes su adopción.

Las 26 o 27 especies de gatos silvestres viven ocupando todas las áreas donde se desarrollaron las primeras grandes civilizaciones y solo fueron los egipcios quienes los adoptaron y los domesticaron. No hay constancia que en Sumer- Babilonia, ni en la civilización del Indo Ganges, ni en Corea y Japón, ni en la de los Aztecas, Mayas e Incas, adoptaron gatos silvestres de otras especies.

Los gatos silvestres norte- africanos eran, y aún lo son, abundantes en Egipto. A ntes del Neolítico pudo haber algun os contactos entre los habitantes de la zona con los gatos.

Escultura del Antiguo Egipto
Bastet, diosa gato del Antiguo Egipto:

BastetLa mitología cuenta que Ra, dios del sol, cansado de la rebelión de los hombres, envió a su hija que tomó el aspecto de una leona, Sekhnet, furiosa y sanguinaria, que tomó iniciativa propia y comenzó a aniquilar a los hombres. Entonces Ra, tuvo que enviar a un guerrero, Onuris, que amansó a Sekhnet, convirtiéndola en Bastet, una diosa maternal que se hizo muy popular en el pueblo egipcio. Bastet (también conocida como Bast o Ubasti) se convirtió así en la diosa de la música, de la danza, de la alegría y de la maternidad.

Era representada a menudo como un gato sentado, de cuello estilizado.

Y también como una mujer, a menudo en actitud maternal, con cara de gato, como en la escultura (envíada por la Dama del Punt).
Gato momificado del antiguo egipto En el antiguo Egipto los gatos alcanzaron un status de animal sagrado. Este pueblo tenía leyes que prohibían la exportación de gatos, es más, los ciudadanos del Antiguo Egipto, si se encontraban algún ejemplar más allá de las fronteras de su país, estaban obligados a llevarlo consigo a su patria.

Ocasionar la muerte a un gato se castigaba con la pena de muerte del responsable, incluso si esta se había producido de forma accidental, y cuando un gato doméstico moría, los miembros de la familia se enlutaban y se rapaban las cejas en señal de dolor.

Las familias pudientes hacían momificar los cuerpos de sus gatos fallecidos ; en 1890, en Berni Hassan, se descubrió un antiguo cementerio de gatos en el que se llegaron a contar 300.000 momias de gatos embalsamados.

Con el cultivo de los cereales, llegó el desarrollo en sociedades y el asentamiento humano en la zona fértil del valle del Nilo. Fue en los albores de la cultura como tal y tan primitiva escritura.

Las personas, al tener una mayor facilidad para hallar comida, consiguieron un rápido crecimiento demográfico. Al depender de la anegación de los terrenos por el río Nilo una vez al año, precisaban guardar el exceso de grano cosechado para tener comida para el invierno. Los graneros particulares, y aún más los silos comunitarios, pronto se vieron infestados por los roedores. Los primeros gatos que se acercaron a las poblaciones humanas lo hicieron con el "sano" propósito de obtener fácil sustento con los roedores, su "plato" favorito. La aceptación de tal servicio por la población humana, debió ser inmediata.

Como ya citan los arqueólogos, pasaron 3 o 4 mil años desde el descubrimiento del cultivo de los cereales hasta la formación de la civilización del Antiguo Egipto. Los antiguos egipcios ya tenían tan conocidos a los gatos, que nos han legado todos los detalles de la domesticación en multitud de formas. Llegaron a deificarlos ( la diosa Bastet y la diosa Isis primitiva), dictaron normas protegiéndolos ( hace más de 4.000 años) castigando fuertemente a los transgresores. Los llegaron a momificar envueltos en lino y con cintas de colores, dentro de simples cestas de mimbre y hasta en ataúdes de madera y piedras preciosas. Los probaron como cazadores de aves acuáticas, los pintaron y esculpieron como ninguna otra civilización en toda la historia, incluso en dibujos como personajes de historietas cómicas, etc.

Nada parecido ocurrió en las demás civilizaciones, donde el principal "distingo" es que no dispusieron del gato silvestre norte- africano. En cambio si es cierto que cada civilización adoptó diversas variedades de lobos para irlos transformando en la subespecie "perro".

Hace entre 2.500 y 4.500 años que los egipcios llegaron a embalsamr tal cantidad de gatos que hay cementerios llenos de ellos a lo largo de todo el valle del Nilo. Por ejemplo, hubo un cementerio en Beni Hassan descubierto por arqueólogos inexpertos a finales del pasado siglo, con centenas de miles de gatos momificados. Fue ron embarcados en Alejandría y transportado hasta Inglaterra, donde sustituyeron el abono de los huertos y jardines. Una revista de la época cita que se vendió una partida de 20 toneladas a unos agricultores a 4 libras esterlinas la tonelada.

Las más famosas leyendas
Cuando sucedió el Diluvio Universal, en el arca no existía aún el gato. A medida que pasaron los días los ratones arrasaban con las existencias de alimentos y Noé con gran desesperación pidió a Dios enviara el remedio a tal situación. Del estornudo de un león salió la criatura que controlaría a los voraces ratones: el gato.
Otra leyenda de origen griego dice que, la diosa Diana creó el gato para ridiculizar al león que había sido creado por su hermano Apolo.
La leyenda de origen musulmán dice que el gato nació a partir de la pasión que sintió un simio por una leona soberbia que a si vez le respondió de igual forma, dando como resultado el gato doméstico. El fervor que Egipto sintió por los gatos lo llevó a representar a algunos de sus dioses con cuerpo o cabeza de gato. La más conocida de las diosas egipcias con cabeza de gato es Bast (diosa de la maternidad y la fertilidad entre otras), a quién el pueblo le llevaba gatos momificados que sepultaban en grandes catatumbas o cremaban, dentro del templo Bubastis.

Las leyes egipcias castigaban severamente a quien lastimara deliberadamente a un gato. También se acostumbraba que si el gato de la familia moría, todos los miembros de esa familia se afeitaban las cejas como manifestación de tristeza y lo momificaban para llevarlo a Bubastis o a un templo local.

El Museo Británico de Londres adquirió unos doscientos cráneos para su estudio y ya se confirmó, entonces, que casi todos pertenecían a la especie Felis Lybica. Solo unos pocos pertenecían al Felis Chaus, pero podía ser producto de la caza o por intentos de adopción.

El gato doméstico tiene mucha mayor semejanza anatómicamente con el silvestre norte- africano que con el montés europeo. El peso de éste es mucho mayor, pues supera fácilmente los 15 Kg. y, como ejemplo, tiene el intestino proporcionalmente menor. Su capa de pelo es también mas densa.

Los aumentos de peso y del volúmen de la capa de pelo protectora en ciertas razas de gato doméstico ( Maine Coon y Noruego de los Bosques, por ejemplo) son debidos a la selección humana y, como ocurre con cualquier mamífero, aumentan por el clima frío y por una alimentación mas calórica.

El color de pelo original del gato silvestre europeo y el del norte- africano son muy perecidos, al igual que el de buena parte de gatos silvestres. Sin embargo, el Feli Lybica tiene mucha mayor facilidad de presentar mutaciones, pudiendo desarrollar una mayor diversidad de colorido y textura de pelo, incluso en estado silvestre.

Conclusión

Como resumen, y para finalizar, se peude afirmar, por los datos de los estudios del genoma (que son los más fundamentales) y también por los demás argumentos y comparaciones, el siuiente aserto;

Todas las razas de gato doméstico son de la misma especie que el norte- africano.

Sus primeros contactos con poblaciones humanas ocurrieron en el valle del Nilo, hace unos 9.000 años, al principio del -neolítico. Primero de forma simbiótica, o de mútuo respeto, atrapando roedores de los primitivos graneros.

Alcanza su auténtica domesticación, culto y protección, durante las primeras dinastías de los faraones egipcios. Hace de ello unos 5.000 años.

Hoy forman la subespecie Feli Lybica catus.

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