Enfrentarse al cáncer

El objetivo de una vida digna en los casos irreversibles
Actualmente, conocemos más cosas sobre los gatos y les procuramos más cuidados que antaño. Aunque el cáncer no sea una enfermedad exclusiva del período de la vejez, lo cierto es que la mayoría de los casos tienen que ver con el incremento de la esperanza de vida de los felinos.
La medicina veterinaria está en constatnte evolución. Tanto el progreso en la dietética como el mejor conocimientos en las enfermedades que están ligadas a la vejez (insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardíaca, hi pertiroidismo, etc.) han permitido que nuestros felinos se beneficien de algunos años.
La otra cara de la moneda es que estos años de más son más proclives al desarrollo de tumores: benignos o malignos.
Los métodos para el diagnóstico y tratamiento del cáncer de los animales no han experimentado el mismo progreso que ne la medicina humana, no obstante, también en veterinariaha habido un gran avance en los últimos años.

Cáncer de oreja del gato blanco
Los gatos con las orejas blancas que se exponen frecuentemente al sol corren el riesgo de sufrir un tumor de tipo cancerígeno. La piel de esta zona, que es muy delicada, carece de pigmentación y solo está protegida por una fina capa de pelo, es muy sensible a los rayos nocivos del sol. Si tu gato disfruta del extarior en verano y presenta orejas con manchas pigmentadas de forma irrgular visitá rápidamente al veterinario.
La mayor perte de los casos de tumores aparecen en gatos adultos o entrenados en la vejez: en los gatos de seis años o más. Después, a partir de los diez años hy un importante punto de inflexión.
La frecuencia de los casos de tumores malignos de mama hace que se hable de una predisposición especial de las hembres al cáncer.
El tipo de raza parece influir poco en la aparición de la enfermedad. Si acaso, habría que citar la tasa un poco más elevada de tumores de raza de los siameses.
Un tumor, que es una proliferación anárquica de células, no siempre tiene porqué ser maligno. El tumor maligno es precisamente lo que se conoce como cáncer.
Los estudios realizados ponen en evidencia que, en los felinos, los cánceres son seis veces más frecuentes que los tumores benignos a partir de la edad de los tres años.


Tumores cutáneos, en primer lugar
Los tumores cutáneos son los más frecuentes en la población felina. Les siguen los tumores de mama y, tras éstos, los que afectan a tejidos blandos (como la boca) y a los tejidos óseos (que suelen afectr más a los machos).
Los casos de tumores de ganglios y linfosarcomas están muy vinculados a las infecciones por el virus de la leicemia felina.
Los síntomas de un cáncer varían en función del órgano afectado, así como la evolución del mismo o de su capacidad de metástasis (capacidad de afectar a otras partes u órganos).
Hay algunos signos ante los cuales es conveniente ponerse en guardia o, consultar al veterinario.
Si hablamos de los síntomas locales hay que hacer referencia a los bultos visibles o palpables en los tumores de piel o mamarios, mayoritriamente.
Un cáncer causa trastornos en el funcionamiento del órgano/s a los que a afecta directa o indirectamnte. Así, puede haber insuficiencia o exeso en la producción de alguna hormona o producción de sustancias por parte del tumor.
Detectar los tumores es posible gracias a distintos exámenes médicos (radiografía, ecografía). Y, muchas veces, también por síntomas que desencadenan. Hay diversos signos que, aunque no específicos, pueden hacer pensar la hipótesis de un cáncer: pérdida de peso, aumneto de sed o apetito, trastornos digestivos y tos, así como hemorragias internas o externas.

Confirmar el diagnóstico
Los análisis sanguíneos sirven muchas veces para detectarla presencia de un tumor, puesto que suelen causar hipoglicemia, hipercalcemia, hiperprotidemia o anemia.
Existen exámenes muy específicos que detectan tumores concretos, como los que afectan a las glándulas endocrinas o productoras de hormonas.
En los casos en que el tumor no sea visible o palpable, la radiografía permite detectarlo, conocer su localización, la talla o las zonas a las que afecta.
Pero no siempre sirven los rayos x. Hay casos en los que el tumor es únicamente visible tras la in gestión de un producto que no deja pasar los rayos x.
Un tumor que afecte el sistema nervioso, puede ser descubierto tras una mielografía. La ecografía, que es una técnica más reciente, también aporta valiosa información sobre la presencia del cáncer.
Exiten técnicas más sofisticadas para detectarlos (IRM, TDM, escáner) pero éstas suelen ser exclusivas de centros muy especializados.

La cirugía
En los animales, tratar un cáncer consiste casi exclusivamente en someterlo a cirugía. El veterinario trata con esta técnic los tumores a los cuales es posible tener acceso, como el cáncer de piel, tumores malignos que afecten zonas como mamas, ovarios o testículos asi como órganos vitales.
La cirugía, en los casos en que el cancer ha sido detectado de manera precoz y no hay metástasis, puede contribuir a la curación definitiva del animal.
Es posible recuperar la cirugía, si no como medida para curar definitivamente al animal, si, por lo menos, para prolongar su vida. Para una gata con untumor de mama de tamaño considerable y ulcerado la ablación del mismo pue de meorar sobremnerasu estado temporal. En estos casos, la opción operar tiene que ser debidamente meditada y discutida con el veterinario, que debe informar bien los riesgos de la operación.
Como complemento de la cirugía se utiliza la quimioterapia... pero...¿tenemos moralmente derecho de imponerle tratamientos tan arasivos?
En cuanto a la radioterapia, asociada a otras terapias hoy se plantea como una nueva vía, si bien todavía queda trabajo por hacer.